Desde siempre me han fascinado los objetos de piel. Recuerdo esas billeteras, bolsos, monederos etc que mi padre y mi abuelo tenían, y pensaba que debían ser objetos repletos de historias, los acompañaban a cualquier lugar. Me gustaban porque de forma distinta a todo lo demás, entre mas usados y gastados estaban esos objetos, mejor se veían, mejor funcionaban. Pero a pesar de lo bien que les venían los años, una parte de ellos se deterioraba, y se tenía qué recurrir a uno nuevo. El ciclo de cualquier objeto.

Cuando ya comenzaba a estudiar diseño mi interés por estas piezas seguía vigente, y continuaban siendo objetos que captaban mi atención en cada oportunidad.  Pero una vez se inicia a ver el mundo con ojos de diseñador, la perspectiva se torna un poco más crítica, todo se cuestiona. No me parecía congruente que, la piel siendo un material tan duradero, los objetos fabricados con este material tuviesen puntos frágiles, motivos de deterioramiento que propiciaran un interés por reemplazarlo por otro objeto nuevo. Teóricamente uno de los puntos utópicos del buen diseño es que debe mejorar con el uso, y eso siempre lo relacioné con los artículos de piel, con ese material tan duradero y resistente. Pero, ¿porqué existía esa paradoja entonces? ¿porqué los objetos hechos de un material cómo la piel se deterioraban tanto? Después de mi quinta cartera con esta interrogante en mente, me di cuenta que la mayoría de las veces el deterioramiento no provenía del material. El problema estaba en la construcción, en las costuras.

 

La costura es el método por el cual se unen dos o más materiales al perforarlos y entrelazar un hilo a través de ellos, normalmente con ayuda de una aguja. Un método que ha sido (y continuará siendo) eficiente para una gran variedad de productos y aplicaciones. Estoy seguro de que continuaremos utilizando las costuras en futuras piezas, son una herramienta sumamente eficiente, y no las excluimos del todo. Sin embargo, y a pesar de la gran diversidad y calidad de técnicas de costura que existe, el hilo convencional es un material frágil, hasta cierto punto, en comparación con la piel, además de que es fácilmente percibido como un ornamento. ¿Era necesario entonces, seguir implementando este método de unión en objetos fabricados con éste material?

Esos cuestionamientos, simples y probablemente muy personales, fueron la base para explorar maneras distintas de hacer las cosas en Lo Esencial. Además de los análisis y métodos de diseño enfocados a interacción que se tenían contemplados, había que encontrar una manera congruente de hacer las piezas más duraderas, más simples. Piezas más honestas.

 

Los forros, las capas multiples de material, las costuras, compartimientos redundantes, bolsillos “ocultos”, zippers; el objetivo era diseñar prescindiendo de éstos elementos que dotaban de fragilidad la tipología de productos que se estaba por abordar, y darle un mayor protagonismo, dotado de simplicidad y honestidad funcional al material.

El resultado es nuestra colección Seamless. Tal vez no sean las piezas de cuero mas lujosas y ostentosas que existen, pero es nuestra manera de expresar un tributo funcional y longevo a éste material, creando piezas que todos podamos utilizar todos los días, durante un largo tiempo. 

 

-Adolfo N.